LOS FALANGISTAS MATARON A TIROS A JERÓNIMA, EMBARAZADA, Y JUGARON AL TIRO AL PLATO CON SU HIJO DE TRES AÑOS

Jerónima Blanco Oviedo 2 word pressTras el golpe de 1936 y el control por parte de los sublevados de parte de la provincia de León, se desató una desmedida represión violenta contra la sociedad civil. Cientos de personas se refugiaron en las montañas de la zona, siendo sustentados en estos primeros meses por sus familiares y personas de máxima confianza. Serán estos apoyos los que sufrirán las consecuencias de la represión. El Bierzo fue un lugar muy castigado por la represión franquista. Mucha gente fue perseguida y asesinada, y sus cadáveres ocultos para multiplicar el dolor que padecieron sus familias. El delito más grave y atroz que contempla el derecho penal que se pueda cometer contra una persona es la desaparición forzada, detención ilegal, tortura, asesinato y encubrimiento del cadáver. Así se expresa en su escrito ante el alcalde de Ponferrada Carlos Lopez Riesco, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

Isaac Pérez Cabo, sindicalista, huyó a un monte próximo llamado Pajariel, desde donde algunas noches, ocultándose, bajaba a ver a su mujer, Jerónima Blanco Oviedo, de 22 años, embarazada de seis meses, dedicada a sus labores, sin filiación política ni sindical, y a su único hijo, Fernando, de 3 años, hasta que en una de aquellas visitas vio, horrorizado, a la puerta de la casa los cadáveres de su esposa y de su hijo asesinados. Aquel 23 de agosto de 1936 a las tres de la madrugada, los falangistas habían ido a casa de Isaac Cabo, al que buscaban, rompieron la puerta con las culatas del fusil, sacaron a Jerónima a la calle y la mataron a tiros. La vecina de enfrente lo vio todo escondida desde su ventana y contó a Abel, al sobrino nieto de Jerónima que al niño, a Fernando que tenía tres años, lo tiraban al aire y disputaban a ver quien hacía diana a disparos como si estuvieran jugando al tiro al plato.

Ambos fueron enterrados, después de permanecer varios días “expuestos” junto a la antigua carretera Ponferrada-Ourense, en el barrio ponferradino de Flores del Sil. Con el paso de los años, los trabajos arqueológicos consiguieron exhumar algunos de los restos de Jerónima y Fernando, y encontraron incluso la medallita que llevaba el niño, una constancia dolorosa de unas muertes espeluznantes. Pudieron darles un entierro digno. Su caso se presenta como uno de los más impactantes en los que ha trabajado la ARMH. De la misma forma murieron, por aquellos días: su padre, Demetrio Pérez, de más de 70 años, jornalero, sin filiación política ni sindical; su madre, Visitación Cabo González, de 60 años, también sin filiación política o sindical; su hermano Demetrio, de 34 años, casado, jornalero, afiliado a la UGT sin cargo directivo alguno, dejando viuda y dos hijos; su hermano Victorino, de 26 años, jornalero, que vivía con sus padres y también estaba afiliado a la UGT, sin que ostentara ningún cargo; y su hermano político Salvador Blanco, de 38 años y jornalero.

En León hay una calle con su nombre, Jerónima Blanco y Fernando Cabo, situada en una zona de la ciudad en que miles de personas fueron fusiladas durante la represión desatada tras el golpe de Estado de 1936. Pero Abel siempre echó de menos que Ponferrada, su pueblo, no participara en esta conmemoración del asesinato de la inocencia. En Ponferrada el juzgado quiso archivar el caso. La ARMH ha reivindicado un espacio público con el nombre de Jerónima y Fernando.


Documentos originales: ARMH (Andrés Crespo), Búscame en el ciclo de la vida, El Plural (Marcos Paradinas)


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