HIMNO A LOS VOLUNTARIOS DE LA REPÚBLICA. César Vallejo. España aparta de mi este cáliz. 1939

Himno a los voluntarios de la república word pressVoluntario de España, miliciano/ de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón,/ cuando marcha a matar con su agonía/ mundial, no sé verdaderamente/ qué hacer, dónde ponerme; corro, escribo, aplaudo,/ lloro, atisbo, destrozo, apagan, digo/ a mi pecho que acabe, al que bien, que venga,/ y quiero desgraciarme;/ descúbrome la frente impersonal hasta tocar/ el vaso de la sangre, me detengo,/ detienen mi tamaño esas famosas caídas de arquitecto/ con las que se honra el animal que me honra;/ refluyen mis instintos a sus sogas,/ humea ante mi tumba la alegría/ y, otra vez, sin saber qué hacer, sin nada, déjame,/ desde mi piedra en blanco, déjame,/ solo,/ cuadrumano, más acá, mucho más lejos,/ al no caber entre mis manos tu largo rato extático,/ quiebro con tu rapidez de doble filo/ mi pequeñez en traje de grandeza!

Un día diurno, claro, atento, fértil/ ¡oh bienio, el de los lóbregos semestres suplicantes,/ por el que iba la pólvora mordiéndose los codos!/ ¡oh dura pena y más duros pedernales!/ !oh frenos los tascados porel pueblo!/ Un día prendió el pueblo su fósforo cautivo, oró de cólera/ y soberanamente pleno, circular,/ cerró su natalicio con manos electivas;/ arrastraban candado ya los déspotas/ y en el candado, sus bacterias muertas…

¿Batallas? ¡No! Pasiones. Y pasiones precedidas/ de dolores con rejas de esperanzas,/ de dolores de pueblos con esperanzas de hombres!/ ¡Muerte y pasión de paz, las populares!

¡Muerte y pasión guerreras entre olivos, entendámonos!/ Tal en tu aliento cambian de agujas atmosféricas los vientos/ y de llave las tumbas en tu pecho,/ tu frontal elevándose a primera potencia de martirio.

El mundo exclama: “¡Cosas de españoles!” Y es verdad./ Consideremos,/ durante una balanza, a quemarropa,/ a Calderón, dormido sobre la cola de un anfibio muerto/ o a Cervantes, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero/ también del otro”: ¡punta y filo en dos papeles!/ Contemplemos a Goya, de hinojos y rezando ante un espejo,/ a Coll, el paladín en cuyo asalto cartesiano/ tuvo un sudor de nube el paso llano/ o a Quevedo, ese abuelo instantáneo de los dinamiteros/ o a Cajal, devorado por su pequeño infinito, o todavía/ a Teresa, mujer que muere porque no muere/ o a Lina Odena, en pugna en más de un punto con Teresa…/ (Todo acto o voz genial viene del pueblo/ y va hacia él, de frente o transmitidos/ porincesantes briznas, por el humo rosado/ de amargas contraseñas sin fortuna)/ Así tu criatura, miliciano, así tu exangüe criatura,/ agitada por una piedra inmóvil,/ se sacrifica, apártase,/ decae para arriba y por su llama incombustible sube,/ sube hasta los débiles,/ distribuyendo españas a los toros,/ toros a las palomas…

Proletario que mueres de universo, ¡en qué frenética armonía/ acabará tu grandeza, tu miseria, tu vorágine impelente,/ tu violencia metódica, tu caos teórico y práctico, tu gana/ dantesca, españolísima, de amar, aunque sea a traición,/ a tu enemigo!

¡Liberador ceñido de grilletes,/ sin cuyo esfuerzo hasta hoy continuaría sin asas la extensión,/ vagarían acéfalos los clavos,/ antiguo, lento, colorado, el día,/ nuestros amados cascos, insepultos!/ ¡Campesino caído con tu verde follaje por el hombre,/ con la inflexión social de tu meñique,/ con tu buey que se queda, con tu física,/ también con tu palabra atada a un palo/ y tu cielo arrendado/ y con la arcilla inserta en tu cansancio/ y la que estaba en tu uña, caminando!/ ¡Constructores/ agrícolas, civiles y guerreros,/ de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito/ que vosotros haríais la luz, entornando/ con la muerte vuestros ojos;/ que, a la caída cruel de vuestras bocas,/ vendrá en siete bandejas la abundancia, todo/ en el mundo será de oro súbito/ y el oro,/ fabulosos mendigos de vuestra propia secreción de sangre,/ y el oro mismo será entonces de oro!

¡Se amarán todos los hombres/ y comerán tomados de las puntas de vuestros pañuelos tristes/ y beberán en nombre/ de vuestras gargantas infaustas!/ Descansarán andando al pie de esta carrera,/ sollozarán pensando en vuestras órbitas, venturosos/ serán y al son/ de vuestro atroz retorno, florecido, innato,/ ajustarán mañana sus quehaceres, sus figuras soñadas y cantadas!

¡Unos mismos zapatos irán bien al que asciende/ sin vías a su cuerpo/ y al que baja hasta la forma de su alma!/ ¡Entrelazándose hablarán los mudos, los tullidos andarán!/ ¡Verán, ya de regreso, los ciegos/ y palpitando escucharán los sordos!/ ¡Sabrán los ignorantes, ignorarán los sabios!/ ¡Serán dados los besos que no pudisteis dar!/ ¡Sólo la muerte morirá! ¡La hormiga/ traerá pedacitos de pan al elefante encadenado/ a su brutal delicadeza; volverán/ los niños abortados a nacer perfectos, espaciales/ y trabajarán todos los hombres,/ engendrarán todos los hombres,/ comprenderán todos los hombres!

¡Obrero, salvador, redentor nuestro,/ perdónanos, hermano, nuestras deudas!/ Como dice un tambor al redoblar, en sus adagios:/ qué jamás tan efímero, tu espalda!/ qué siempre tan cambiante, tu perfil!

¡Voluntario italiano, entre cuyos animales de batalla/ un león abisinio va cojeando!/ ¡Voluntario soviético, marchando a la cabeza de tu pecho universal!/ ¡Voluntarios del sur, del norte, del oriente/ y tú, el occidental, cerrando el canto fúnebre del alba!/ ¡Soldado conocido, cuyo nombre/ desfila en el sonido de un abrazo!/ ¡Combatiente que la tierra criara, armándote/ de polvo,/ calzándote de imanes positivos,/ vigentes tus creencias personales,/ distinto de carácter, íntima tu férula,/ el cutis inmediato,/ andándote tu idioma por los hombros/ y el alma coronada de guijarros!/ ¡Voluntario fajado de tu zona fría,/ templada o tórrida,/ héroes a la redonda,/ víctima en columna de vencedores:/ en España, en Madrid, están llamando/ a matar, voluntarios de la vida!

¡Porque en España matan, otros matan/ al niño, a su juguete que se para,/ a la madre Rosenda esplendorosa,/ al viejo Adán que hablaba en alta voz con su caballo/ y al perro que dormía en la escalera./ Matan al libro, tiran a sus verbos auxiliares,/ a su indefensa página primera!/ Matan el caso exacto de la estatua,/ al sabio, a su bastón, a su colega,/ al barbero de al lado -me cortó posiblemente,/ pero buen hombre y, luego, infortunado;/ al mendigo que ayer cantaba enfrente,/ a la enfermera que hoy pasó llorando,/ al sacerdote a cuestas con la altura tenaz de sus rodillas…

¡Voluntarios,/ por la vida, por los buenos, matad/ a la muerte, matad a los malos!/ ¡Hacedlo por la libertad de todos,/ del explotado, del explotador,/ por la paz indolora -la sospecho/ cuando duermo al pie de mi frente/ y más cuando circulo dando voces-/ y hacedlo, voy diciendo,/ por el analfabeto a quien escribo,/ por el genio descalzo y su cordero,/ por los camaradas caídos,/ sus cenizas abrazadas al cadáver de un camino!

Para que vosotros,/ voluntarios de España y del mundo, vinierais,/ soñé que era yo bueno, y era para ver/ vuestra sangre, voluntarios…/ De esto hace mucho pecho, muchas ansias,/ muchos camellos en edad de orar./ Marcha hoy de vuestra parte el bien ardiendo,/ os siguen con cariño los reptiles de pestaña inmanente/ y, a dos pasos, a uno,/ la dirección del agua que corre a ver su límite antes que arda.


Amigos Republicanos, FIRMAD y compartid en https://goo.gl/20NNrE, Homenaje a los Soldados del Ejército de la 2ª República Española, que después de hacer frente con enorme valor al franquismo, sufrieron ejecución y exterminio. Reconocidos en Europa por luchar contra el nazismo, en España siguen ignominiosamente olvidados. Firma en https://goo.gl/20NNrE por su justo reconocimiento.

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