LAS MISIONES PEDAGÓGICAS: El sueño ilustrado de la República Española que el franquismo cercenó violentamente

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«Este momento maravilloso de España no es fruto de unos días. Es la obra de cincuenta años. Cayó como una fruta madura por un proceso lento y evolutivo determinado por dos fuerzas: la de aquella disciplina austera e inteligente que impuso a la masa obrera Pablo Iglesias, y la tenaz de cultura y afinamiento intelectual que emanaba de la Institución Libre de Enseñanza. Sería insincero no decirlo». (Cossío, 1931).

Si en algo se caracterizó la II República, además de sus políticas económico-sociales, fue su empeño en desterrar el analfabetismo y la incultura de una España atrasadísima y pobre. Surgió una corriente de pensamiento para la REGENERACIÓN de España en sus aspectos político y económico, cultural y educativo, opuesta a cualquier intento de dogmatismo, defensora de la libertad de cátedra y de conciencia, el libre pensamiento y la formación humanística y científica como motor de desarrollo de un país. La II República rompió con una larguísima deriva histórica de gobiernos involucionistas, católicos y monárquicos. Las Misiones Pedagógicas fueron una experiencia cultural e innovadora sin parangón en la Europa del siglo XX. Su director intelectual, Manuel Bartolomé Cossío, consideraba indisoluble la unión entre cultura y justicia social. Comenzó a desarrollarse un ambicioso plan de alfabetización, educación y política científica en las aldeas y zonas rurales, reconocido en la Constitución de 1931, creando escuelas allí donde no existían, bibliotecas, casas del pueblo, centros culturales, donde se impartían clases y se realizaban actividades musicales, literarias, teatrales, culturales de todo tipo.

“¿Dónde, si no es en la escuela, podrá enterarse el niño, con fundamento, de sus derechos naturales, de sus derechos como ciudadano, del régimen de los poderes públicos en su patria y por dónde, si no es por este camino, ha de llegar algún día a ejercer aquellos derechos con conciencia, a estimarse a sí propio, y a dejar de ser un ciego instrumento, como lo es ahora, en las manos de cualquier intrigante que lo explota para alcanzar sus fines?”. Tanto la Institución Libre de Enseñanza, como la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, vivieron un renacer de su original misión. Se buscaba un nuevo concepto de aprendizaje. El propósito de las Misiones no sólo se centraba en acabar con el analfabetismo en España, pretendía también despertar el interés por la lectura y la cultura y crear así un hábito que se mantuviese firme al término de las misiones.

“No venimos a pediros nada, venimos a daros de balde algunas cosas. Somos una escuela ambulante de pueblo en pueblo donde no hay libros de matrícula, no hay que aprender con lágrimas, no se pondrá a nadie de rodillas. El Gobierno de la República nos ha dicho que vengamos a las aldeas, a las más pobres, a las más escondidas, a las más abandonadas, que vengamos a enseñaros algo de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde otros lo aprenden, y porque nadie, hasta ahora, ha venido a enseñároslo, y que vengamos lo primero, a divertiros”.

Entre 1931 y 1936, la labor del Patronato llegó a cerca de 7.000 pueblos y aldeas. Se han podido documentar 196 circuitos de Misiones Pedagógicas, en las que participaron en torno a 600 misioneros. Hasta el 31 de marzo de 1937, se repartieron 5.522 bibliotecas, que en conjunto sumaban más de 600.000 libros. El Teatro y Coro realizaron 286 actuaciones, y las Exposiciones Circulantes de Pintura pudieron verse en 179 localidades. Para los hacedores de la República, el libro, la lectura y las bibliotecas, eran junto con las escuelas, las herramientas principales para desarrollar un vigoroso programa de regeneración nacional.

La oposición política al Gobierno del Frente Popular nunca vio con buenos ojos la labor pedagógica y cultural que la II República estaba extendiendo por todo el país, como tampoco veía bien que el pueblo español fuera protagonista principal de las decisiones políticas de su Gobierno. Pronto inició la derecha una campaña de desprestigio al Gobierno republicano, unido a violentos actos de sabotaje, asaltos y asesinatos de personas afines a cualquiera de los partidos del Frente Popular. Se creó un ambiente enrarecido y violento que culminaría con la sublevación fascista. La persecución, detención y asesinato o fusilamiento de poetas, novelistas, pensadores, científicos, etc., continuó en la posguerra y a lo largo de la dictadura militar del general Franco: el poeta Miguel Hernández, fue, junto con García Lorca en plena contienda, el otro caso de poeta represaliado que dio la vuelta al mundo. Centenares de grandes pensadores, escritores y artistas como Antonio Machado, Rafael Alberti, José Gaos, Tomás Navarro Tomás, Jordi Rubió, Agustín Millares Carlo, Antonio Rodríguez Moñino y un larguísimo etcétera, tuvieron que tomar el camino del exilio.

Por el Decreto de Depuración dictado por el bando sublevado decenas de bibliotecas públicas y universitarias, libros, prensa fueron destruidas. El fin de la II República española significó el fin del período más ilustrado de la historia de España en materia de cultura y educación, y el comienzo del período más aciago y dramático en materia de libertades, de dignidad, de educación, de derechos, de justicia y de cultura. El franquismo hizo suya la proclama hecha al rey Fernando VII en la ciudad de Alcalá de Henares: “Lejos de nosotros la funesta manía de pensar”, que completó el legionario franquista Millán Astray con el grito: “¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!”, materializando los tristes presagios del gran poeta Antonio Machado: “Mala gente que camina, y va apestando la tierra”.

Como consecuencia, el índice de lectura en España es de los peores de la Unión Europea, 45% en 2010, casi la mitad de españoles no lee, sus universidades se hallan en puestos bajísimos en los ranking internacionales. Una cicatera voluntad política de servicios públicos, seis puntos por debajo de la media europea coloca a España en el país europeo con el porcentaje más bajo del PIB destinado a cultura, a educación pública o a investigación científica. Muchos investigadores deben emigrar a universidades y laboratorios europeos o norteamericanos. Mucho queda todavía por hacer para acercar al imaginario de la España democrática la funesta manía de pensar.


Documentos en: Búscame en el ciclo de la vida, Zenda (Las misiones pedagógicas (Editorial Catarata), de Alejandro Tiana), Valdeorras republicana, Revistas.ucm (Las misiones pedagógicas: Educación y tiempo libre en la Segunda RepúblicaFrancisco Canes Garrido), Youtube (AcaciaFilmsSL), Público (Alejandro Torrús), La insignia (Almudena Grandes)


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