LAS MAESTRAS DE LA REPÚBLICA. Fue lo mejor que produjo la República, los franquistas y los clérigos lo entendieron perfectamente, por lo que procedieron a su completo exterminio

maestras republica2 word pressEl 14 de abril de 1931, la República encontró una España tan analfabeta, desnutrida y llena de piojos como ansiosa por aprender. Los más ilustres escritores, poetas, pedagogos, se pusieron manos a la obra para remediar esta situación. Para el gobierno republicano, era fundamental que la educación y la cultura llegaran a los rincones más remotos de España. “España no será una auténtica democracia mientras la mayoría de sus hijos, por falta de escuelas se vean condenados a perpetua ignorancia”. Educación y democracia iban de la mano para erradicar el analfabetismo y formar en valores cívicos fundamentales para la participación social. La República aspiraba a dotar a la escuela de alma.

El proyecto educativo de la II República procedía del ideario liberal de la Institución Libre de Enseñanza y del programa educativo que propugnaba la escuela única, y configuró un modelo de educación público, laico, obligatorio y gratuito en la enseñanza primaria, facilitando el acceso a las personas económicamente necesitadas a la enseñanza secundaria y a la universitaria, y en el que se instituía la coeducación en los tres grados de la enseñanza para facilitar a las niñas el acceso a la instrucción pública en las mismas condiciones que los niños, lo que potenció la igualdad en materia educativa y, con ello, abrió expectativas hasta entonces desconocidas de acceso de las mujeres a la instrucción, a la vida pública y al mundo profesional. Los maestros fueron el cuerpo mimado de la República, porque sabían que eran los que formarían a las futuras generaciones en los valores de la democracia. La escuela se convierte en el centro de la actividad creadora e innovadora. “La República de los maestros”, llamada así por Marcelino Domingo, el primer ministro de Instrucción Pública, expresa con claridad la gran importancia que otorgaron a la educación.

Las maestras ocupaban un lugar destacado, encargadas de educar en los valores de libertad, igualdad y solidaridad. Su presencia era un ejemplo instructivo, especialmente para las niñas, ya que encarnaban un modelo de mujer moderna e independiente. Fueron mujeres comprometidas y valientes que trabajaron por llevar la educación a todos los rincones de España, por muy perdidos y aislados que estuvieran, o por muchas dificultades que encontraran ante una sociedad que, en demasiadas ocasiones, las observaba con recelo, ante su posición libre e independiente. Sus nombres, vidas y obra, tienen que ser restituidos en la memoria, formando parte del legado de nuestra historia educativa. Las maestras republicanas rompieron con el modelo tradicional de mujer. Por primera vez se sintieron libres para mostrarse como mujeres cultas, independientes y autónomas.

Participaron en las escuelas nocturnas para trabajadoras adultas, en las Misiones Pedagógicas, en las bibliotecas populares, las colonias y las cantinas escolares. Dinamizaron el desarrollo de las escuelas rurales mediante sesiones de lecturas, cinematográficas, musicales, coros y orquestas, audiciones por radio, exposiciones de arte con museos circulantes. El proyecto de que la educación y la cultura llegaran a los rincones más remotos de España era para el gobierno republicano la vía para construir una verdadera democracia. Ellas defendieron y practicaron la coeducación, iniciaron la enseñanza de temas de educación sexual, en un intento de formar a las alumnas en la libertad y la responsabilidad; e introdujeron el laicismo en su vertiente de tolerancia y respeto a todas las creencias.

Desgraciadamente la sublevación fascista cercenó las ilusiones de cambio social y la actividad reformadora en todos los terrenos, entre ellos, el de la educación. Desde 1936 en la zona franquista y desde 1939, en toda España, la depuración, la represión y el exilio afectaron al colectivo de maestros y maestras que habían simbolizado la política educativa y democrática de la Segunda República. La represión sobre las maestras obedeció al intento de desterrar el modelo de mujer libre e independiente que representaban, muy opuesto al del nacional-catolicismo. El régimen franquista realizó un meticuloso trabajo por depurar física y simbólicamente su legado. Muchas continuaron su labor en las cárceles, cumpliendo condena, formaron a las hijas e hijos de las presas y a sus compañeras de corredor animando a las compañeras a no rendirse y a no perder su identidad. Otras se exiliaron fuera del país, trabajando en muchas ocasiones con niños o niñas de la guerra. Algunas fueron condenadas incluso durante más tiempo por el que fueron encarceladas, otras murieron en la cárcel, y muchas fueron ejecutadas, y las que no fueron fusiladas sufrieron el exilio interior. La represión del magisterio republicano fue brutal. No se perdonó la libertad que mostraron al romper con el modelo tradicional que la sociedad imponía a las mujeres.


Documentos originales: Maestras Republicanas, Las maestras de la República y Búscame en el ciclo de la vida (1, 2, 3) por María Torres


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