MILAGRO ALMENARA PÉREZ, la boticaria ‘roja y feminista’ asesinada por agentes franquistas entre Víznar y Alfacar el 2 de Noviembre de 1936

milagro Almenara word pressMilagro Almenara Pérez, Farmacéutica de brillante expediente, marginada y rechazada, hija de madre soltera que malvivía cosiendo, barriendo y haciendo todo el trabajo que nadie quería, feminista y progresista, y que además sacaba mejores notas que el resto. Con 16 años obtuvo el título de Bachiller con el segundo mejor expediente del Instituto hasta entonces, 24 matrículas de honor de 30 asignaturas cursadas en el mismo Instituto que Federico García Lorca. Se matriculó en la Facultad de Farmacia en 1916, su expediente de Licenciatura de Farmacia (1916-21) tuvo premio extraordinario en todas las asignaturas de la carrera.

Durante los dos últimos años de su carrera universitaria fue delegada de la Juventud Universitaria Femenina (JUF), de tendencia progresista, socialista y feminista, la filial granadina de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas ANME, una asociación que deseaba captar a estudiantes, licenciadas y doctoras para formar y liberar al sexo femenino. Milagro era coordinadora de un grupo en el que se integró Eudoxia Píriz (1893-1980), la primera mujer que se licenció en Medicina en Andalucía, en 1920, formada en la cátedra de Ginecología de Alejandro Otero, destacado socialista granadino que llegó a Rector. Todos ellos estaban en íntima relación con el catedrático Fernando de los Ríos, uno de los socialistas de mayor solidez ideológica de su tiempo.

Milagro Almenara, obreros y miles de estudiantes alzaron su voz a principios del año 1919. Las actuaciones del clan de Ramón La Chica elevaron las sospechas de corrupción. El 11 de febrero de 1919 se sumaron los estudiantes universitarios a una manifestación por las calles de la ciudad. La respuesta del poder fue sacar a la Guardia Civil, cuyos disparos dejaron un reguero de heridos y de muertos: Josefa González Vives de Cazorla, de 25 años y recién casada, el mozo de la estación Ramón Gómez Vázquez, y Ramón Ruiz de Peralta, estudiante de Medicina (La placa en su recuerdo fue retirada en 2004 de la fachada de las Siervas de María). Aquellas protestas universitarias fueron el bautismo político de Milagro Almenara. Quizás por esta causa se afianzaron los sindicatos y partidos políticos de izquierdas y feministas.

La tarde del 20 de julio de 1936 un piquete de guardias de asalto se presentó en la farmacia con una orden de detención de Milagro Almenara Pérez emitida desde el Gobierno Civil, su trayectoria personal y política la ponía en el disparadero. En la cárcel coincidió con Rosario Fregenal Píñar, una modista del Realejo apodada La Fregenala, de 48 años, otra mujer soltera de marcado carácter republicano, liberal y feminista. El 2 de noviembre de 1936 fueron llevadas al frente de Víznar y fusiladas por una escuadra negra, muy cerca de la tumba de Federico García Lorca. Milagro fue enterrada junto a otras tres personas: La Fregenala, Rosa Segura Calero y Concha Pertíñez Tabasco, estas dos últimas de Santa Fe. El capitán Nestares, que mandaba el frente, había ordenado concentrar todos los fusilamientos y sepulturas en los Pozos de Víznar. La tumba ya estaba repleta de obreros de la Fábrica de Pólvoras de El Fargue, fusilados los días anteriores y cubiertos de cal. Agustina González López, la Zapatera de Mesones, la Zapatera prodigiosa de Lorca, que presidía la Agrupación Feminista Socialista (AFS), a quien Milagro propuso agrupar sus dos organizaciones, corrió la misma suerte que Milagro: murió fusilada en octubre de 1936.

En 29 de julio de 1943, el tribunal de responsabilidades políticas acordó investigar sus propiedades para incautarse de ellas. Alguien escribió debajo: “Se cumplió lo ordenado”, borrar su rastro y su memoria. Parece que la tierra se ha tragado a esta mujer de la memoria de los granadinos. Más extraño aún es el caso de la Facultad de Farmacia, y de la UGR por extensión, de donde salió una de las licenciadas con mejor expediente académico. La orla de su promoción (1916-21) desapareció del archivo fotográfico; de su expediente no hay rastro en Farmacia. Ni una sola mención a ella. No hay ni rastro de Milagro en la Facultad donde estudió sola, entre una docena de hombres.


Documento original de Gabriel Pozo Felguera en El independiente de Granada


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