Las primeras VÍCTIMAS de la rebelión fascista de 1936 fueron los jefes del ejército. Los golpistas materializaron su SEDICIÓN ASESINANDO a sus compañeros fieles a la REPÚBLICA

La gran sedición 2 word press¿Que ocurrió en realidad el día 18 de julio de 1936? Un grupo de militares, apoyado por falangistas, carlistas y monárquicos, atacó las residencias de los oficiales superiores del Ejército, y los capitanes generales fueron destituidos o fusilados. Franco hizo fusilar a los dieciséis generales que no pudieron abandonar a tiempo el territorio que él controlaba. El único crimen cometido por estos oficiales fue el de permanecer fieles al Gobierno. La sangrienta matanza de generales, jefes y oficiales del Ejército español, fieles a la República y asesinados en el curso de aquella triste jornada, constituyen lo que los vencedores denominaron y siguen llamando el «espíritu del 18 de julio».

El general Mola hizo fusilar a su superior, el general don Domingo Batet Mestre. El general de reserva Saliquet fusiló al capitán general de Valladolid don Nicolás Molero Lobo. (En realidad fue condenado a muerte pero salvó la vida, sin embargo los comandantes Ángel Liberal Travieso y Roberto Riobóo Llobera, que también se negaron a secundar la rebelión, fueron abatidos por los fascistas). En Sevilla, Queipo de Llano hizo fusilar igualmente al capitán general de la II Región Militar, José Fernández Villa Abràille. En Galicia el capitán general Enrique Salcedo Molinuevo fue pasado por las armas y sustituido por un coronel. En Granada, los partidarios de Franco fusilaron al general Miguel Campins, gobernador militar de la plaza. El general Núñez de Prado fue capturado en Zaragoza y fusilado en Pamplona; El contraalmirante Antonio Azarola Gresillón fue fusilado en el Ferrol, donde era comandante del Arsenal y segundo jefe de la base. El general Caridad Pita fue fusilado en La Coruña; el general López Viota, en Sevilla; el general Mena Zueco, en Burgos; el coronel Carrasco Amilibia, en Logroño; el general Gómez Caminero, en Salamanca; el general Romerales, en Melilla; el comisario superior Arturo Alvarez Buyila, en Tetuán; el coronel inspector de la Legión Luis Molina Galano, en Ceuta. En Asturias, un consejo de guerra mandó al paredón al coronel de Artillería José Franco Mussio, comandante militar de Trubia, así como al comandante de Artillería Manuel Espineira Cornide, y a los capitanes Luis Revilla de la Fuente, Hilario Sáenz de Cenzano y Pinillos, Ernesto González Reguerin, Ignacio Cuartero Larrea y José Bonet Molina, y al teniente Luis Alau Gómez-Acebo. Igualmente fue fusilado el comandante de la Guardia Civil, José Rodríguez Medel en Pamplona. Franco hizo fusilar en Ceuta a su primo hermano por parte de madre, Ricardo de la Puente Bahamonde, comandante del Aeródromo de Tetuán. También se fusiló, en Melilla, a Virgilio Leret, comandante de la base de hidroaviones, y a los alféreces Armando González Corral y Luis Calvo Calavia.


Este artículo fue publicado en Le Monde el 20 de julio de 1971 a petición expresa de su autor, Antonio Alonso Baño, ministro de la República Española en el exilioDOCUMENTO original en El País


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